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domingo, 28 de abril de 2024

Red flag

Lucía era ya una anécdota del pasado.

Nuestra aventura de sexo torrido y clandestino había llegado a su fin.

No puedes ser una infiel reincidente y pedir explicaciones a tu amante.

- Si me pides que deje a mi marido, lo haré - me suplicaba después de cada polvo. -

- Lucia, no puedes ir de un hombre a otro, necesitas aprender a estar sola. No voy a ser tu parche ni tu salvavidas, te lo dije desde el primer momento - siempre le daba la misma respuesta mientras me vestía para salir huyendo - 


Red flag Nº 1. Dependencia emocional: Ya no estoy, no me esperes y no voy a volver.



Laura es la amiga de un amigo, tuve una noche de sexo de borrachera. 

Es una tía bastante maja. Puedo decir que tenemos una relación basada en los likes. 

  

Hemos hablado alguna que otra frase suelta, siempre tras la excusa de comentar alguna storie. No soy de meditar mucho las cosas, así que  abro Instagram y le escribo con la intención de que sea un plan para la noche del viernes. 


Si lo pasamos bien, porque no repetir. 


Fuimos a cenar y tomar unas copas. Era una tía majísima. A priori, no teníamos muchas cosas en común. No había una química especial, pero sí una finalidad compartida, follar por deporte. Así que follamos. Sexo normalito adulterado por las copas de más.


Me vale...


Nos vimos un par de veces más. Siempre la misma dinámica. Cita, alcohol y sexo.


Ninguna de las partes expresó en voz alta la posibilidad de realizar otros planes...


Por mi parte las cosas estaban claras, no surgía nada más. Error mío.


Al parecer la otra parte no lo veía igual. La primera vez que dije  “Hoy no puedo quedar” - se abrieron las puertas del infierno y salieron todos sus demonios - 


Un monólogo de más de treinta Whatsapp me definían poco menos que como torturador psicológico, manipulador y escoria humana.


Red flag Nº 2. Chantaje emocional: Si no tienes todo lo que tú quieres, cuándo quieres, te lapido. No perdáis el tiempo. Si no contesto, es única y exclusivamente por falta de interés. No es Ghosting, es instinto de supervivencia.



Últimamente, no estoy muy fino...


Voy a tener que anteponer la cabeza pensante a la cabeza eyaculante.


Mónica es una compañera del gym, entrenamos a la misma hora, siempre se apunta a las quedadas post entrenamiento. Es el pivón del gimnasio, vamos todos locos detrás de ella.


Ha rechazado a la mitad que se han atrevido. Se intuye que pese a su juventud es bastante selectiva y exigente.


Esta tarde en la quedada post entrenamiento, muevo ficha. 


Cinco rondas de cañas después…


Mónica, su amiga Clara y yo, los últimos supervivientes de la quedada. Ya le he dejado caer un par de veces que me gustaría que nos viéramos a solas, el plan lo dejo a su elección.

La evasiva por respuesta, pero no es definitiva, se hace de rogar. 


No importa, me gustan los retos. Saco todos mis encantos y los pongo sobre la mesa.

Empiezan a salir temas de conversación conflictivos. Su amiga Clara, lo acaba de dejar con su novio, así que busco alguna frase hecha para mostrarle mi apoyo.


- Clara, eres una tía guapísima y súper divertida, cualquier hombre querría estar contigo.

- Fran eres un encanto, ojalá hubiesen más hombres como tú - Clara se marcha al baño y empieza el combate-

- ¿Pero tú de qué vas? ¿Te gusta mi amiga? - preguntó Mónica furiosa- 

- Mónica intentaba ser amable - contesté estupefacto-

- Si claro, eres el típico que le vas tirando la caña a todo lo que se mueve ¡Te tengo calado! He visto cómo la miras, pues ya sabes, toda para tí.


Red flag Nº3. Celos: Si alabar a otra mujer en tu presencia es un flirteo y te causa tal inseguridad, cambia el gimnasio por terapia, la necesitas. 



Las líneas rojas son indicadores que tenemos que tener muy en cuenta a la hora de seguir manteniendo cualquier tipo de relación, ya sea sexual o afectiva. Estas tres señales delimitan una relación sana de una relación tóxica.


No es excusa que la cabeza eyaculante tome el control. Los patrones de conducta tienden a repetirse una y otra vez. Tengo que aprender a marcharme a tiempo de algunas camas.

 

Creo que voy a contener la primavera, queda mucho verano por delante. 

jueves, 14 de marzo de 2024

Post it

 “ Yo te follaba” - no mentía en absoluto.


Lucía quitó el post it de su pantalla, lo leyó repetidamente hasta que sus mejillas enrojecieron y necesitó desabrocharse el primer botón de su camisa.


Miró a su alrededor en busca de alguna mirada indiscreta, yo continuaba aporreando mi teclado, como si ese suceso me fuese ajeno por completo.


Era la primera vez en meses que la veía sonreír. Ese “ yo te follaba ” lo tenía más que merecido. El cabrón de su marido la estaba matando en vida.


Cada lunes el mismo ritual, llegaba ojerosa y con los ojos llorosos.


Poco o nada quedaba de aquella Lucía sonriente que siempre me traía el café y me preguntaba cuántos corazones había roto durante el fin de semana.


La nueva dinámica era que yo le preguntaba que tal había ido su fin de semana y ella mentía con un - todo genial, gracias- mientras apretaba los dientes y contenía las lágrimas.


  • Fran ¿has visto quién se ha acercado a mi mesa? - preguntó ruborizada-

  • No compi, acabo de llegar del baño. ¿Todo bien? 

  • Si claro, todo bien. Es que me había dejado la pantalla con información importante, un descuido, quería cerciorarme de que nadie hubiese visto nada.

  • Pues ni idea Lucía, estando yo aquí, no he visto a nadie. No te preocupes.


Apenas habló en toda la mañana, se dedicó a contestar las llamadas y tomar notas. El salvapantallas se le activó un par de veces, se quedaba ensimismada en su mundo, espero que uno feliz en el que alguien cumplía todos y cada uno de sus deseos. No podía hacerme ilusiones, mi cara no estaba en su top tres de polvos inter festivos, para ella solo era un crío, no se cansaba de repetirlo.


Yo tampoco me cansaba de imaginarla con el modelito que llevó a la cena de empresa. Cada vez que nos cruzábamos en el almacén de la oficina, se me ponía dura solo de imaginar como la pondría contra la pared. 


Por el momento, tendría que conformarme con mirar el canalillo de reojo cada vez que se acercaba a mi escritorio para explicarme algo.


  • ¿Lucía unas cerves hoy? - pregunté conociendo la respuesta-

  • Inglés y fútbol

  • Ya decía yo que esas piernas no eran solo de hacer yoga - le dije en tono juguetón- 

  • ¡Mira que eres payaso! Tengo que recoger a los niños - dijo entre risas mientras me apretaba el hombro - Erección en camino, ya estaba llegando a un punto de no retorno…

A la mañana siguiente, apareció esa Lucía que me encantaba. 


El atuendo de hoy nada tenía que envidiarle al modelito de la cena de navidad ¡Estaba increíble!


¡Así no se puede trabajar! El finde no había ido mal del todo. 


Acabé la noche en la casa de la amiga de un amigo. El polvo no estuvo mal, pero nada memorable, habíamos bebido demasiado, el típico polvo de desahogo. Nos habíamos seguido por Instagram, algún like a las stories y nada más. Lucía me estaba enloqueciendo. Follar con ella se estaba convirtiendo en una necesidad vital. Hacía tres años que nos conocíamos, era terreno vetado, estaba casada y nunca había mostrado el mínimo interés ni por mi, ni por nadie que no fuera su marido. 


Aquella conversación que escuché sin querer, en la que ella lloraba mientras le contaba a una amiga, que le había pillado mensajes a su marido, con otra, me había dado alas. La idea de darle lo que no le daban en casa, era el único motivo por el que iba al trabajo con ganas de estar allí.


¿Cómo narices se le dice a un pivón que está casada que te la quieres follar sin ánimo de lucro y sin que te acusen de acoso?


Nuevo Post it: Te sienta mejor la sonrisa que esa falda, y eso eso es decir demasiado.


P.D: Admirador, no acosador.


En esta ocasión, después de leer el post it, miró en una sola dirección, mi mesa. Escondió el post it debajo del teclado y siguió como si la cosa no fuese con ella. Pasaron un par de minutos, se levantó y se acercó a mi.


  • ¿Quieres un café? - susurro, distancia de seguridad inexistente y su pecho en mi hombro- ¿Casualidad o invitación? 

  • Claro, un café genial, de paso me podrías traer un paquete de post it del almacén, por favor.

  • Por supuesto, de los de color verde ¿no? parece que te gustan.

  • Los verdes me encantan Lucía - la quiero estampar contra la mesa-

  • Ya me había dado cuenta, eres el único que los utiliza - dijo bajando la voz mientras se mojaba el labio- ¡Que ganas tenía de comerle la puta boca! 


Se alejó de mi mesa y yo seguí el contoneo de su culo hasta el almacén, al parecer el café iba a esperar. Entré y cerré la puerta, ahí estaba con el paquete de post it en la mano, se acercó y me los metió en el bolsillo y por supuesto comprobó el género. La tenía dura como una piedra. No lo pensé mucho, la cogí del culo mientras la frotaba contra mi comiéndole la boca de forma frenética y animal. Oímos un ruido y decidimos salir, ella hacía la máquina de café y yo directo al baño. 

Aquella misma tarde, acabamos follando en el baño del parking. Sexo brutal y salvaje, nada de desahogo, pura necesidad, suya y mía. No llegué ni a quitarle las bragas. Follamos como monos en celo, hacía meses que no me corría así.


Es lo que pasa cuándo no te dan de comer en casa, acabas comiendo fuera y yo tenía ganas de comérmela y que me la comieran. Es lo que me encanta de las mujeres maduras, ni florituras ni historias, saben lo que quieren y cómo lo quieren. 


No piden más de lo que desean en el momento, ya lo tienen todo o casi todo.


Al día siguiente, el post it era amarillo:


“ Follada y agradecida. Cambio y corto”


No volvimos a hablar del tema, ni a follar, ni a escribirnos post it. 


El tema había quedado resuelto. Aquel polvo a ella, le recordó, que tiene un océano de posibilidades antes de ahogarse llorando en un mar de lágrimas.




Red flag

Lucía era ya una anécdota del pasado. Nuestra aventura de sexo torrido y clandestino había llegado a su fin. No puedes ser una infiel reinci...